Para los seguidores de juegos tipo Age of Empires, este Stronghold supondrá una refrescante pausa, ya que aunque guardan alguna similitud, estamos hablando de dos conceptos totalmente diferentes.
Stronghold es un juego de estrategia en tiempo real que podríamos denominar como histórico. O sea que no es fantástico y que dispondremos de los elementos que existían para construir y defender un castillo durante los diversos periodos de la Edad Media. A diferencia de juegos similares, la gracia de Stronghold está en que el énfasis está puesto en una buena defensa y una meticulosa construcción más que en un juego de ataques militares. No es que el combate esté en un segundo plano, más bien que se opta por elementos más reflexivos.
Mucho que ofrecer Comenzamos el juego con dos campañas disponibles en modo un jugador. La primera se centra en el combate y en los aspectos táctico-militares del ataque y la defensa de los castillos. La otra es diametralmente opuesta y se centra en la administración de recursos para llegar a construir las grandes comunidades que rodeaban a los castillos. Podríamos decir que la primera opción es el "modo historia" y la segunda es más para ir a nuestro aire con misiones concretas. De hecho el modo campaña reproduce los sangrientos enfrentamientos que había en Europa a mediados del S. XIII. Estarás atrapado entre una alianza de cuatro duques enemigos que intentarán por todos los medios convertirse en el señor feudal más poderoso, lo que debería ser tu objetivo. En este sentido es tan importante la fuerza de tus ejércitos como la resistencia de tu castillo o las alianzas que lleves a cabo.
Normalmente el procedimiento es bastante simple: entras en una zona, estableces un castillo (escogiendo la ubicación más adecuada), lo haces crecer (administrando los recursos sabiamente) y creas un ejército con el que conquistar las tierras adyacentes.
Uno de los aspectos originales de este juego es que quizás en el momento mas clave de tu crecimiento tu popularidad determinará lo bien que acabes. Hay momentos en los que incluso tendrás que actuar en cuestiones de tipo religioso para ser más popular. Cuanto más popular seas, más servidores atraerás a tu castillo, y más poderoso será este. En el clímax de cada misión resulta clave el tener cuantos más seguidores mejor, con lo que la popularidad no está de adorno en este juego (un consejo: la popularidad es muy sensible a los impuestos, con lo que no ahogues a tus siervos).
Castillos, castillos y más castillos Una vez con los recursos en tu mano, llega una de las partes más divertidas: la construcción de castillos fortificados. Dispondrás desde los materiales más sencillos hasta los más avanzados (si los puedes pagar) para construir la fortaleza más inexpugnable. Es importante tener pensado un buen diseño antes de ponerse manos a la obra, ya que si cometes algún fallo en las defensas, luego será muy costoso el solucionarlo.
No sería justo estar todo el tiempo construyendo fortalezas para ver como te las machacan, con lo que siempre tendrás la posibilidad de atacar los castillos de los demás. Esta es una de las opciones más divertidas del juego, ya que al principio serás un completo desastre y poco a poco irás aprendiendo dónde hay que colocar las escalas para evitar el aceite hirviendo o los arqueros, o en qué momento deberás usar el ariete. Gestión económica: ¡Luego dicen que la guerra es dura! Pero si tu lo que quieres es gestionar una comunidad medieval viva que ya funciona, nada mejor que escoger las misiones de recursos. En este tipo de misiones las cosas serán mucho más calmadas, y no estarás siendo asediado constantemente (aunque si ocasionalmente).
Al principio tus peores enemigos serán los elementos y los animales salvajes, después los bandidos y acabarás siendo tu peor enemigo por no saber gestionar bien tus recursos. Para que estas misiones no acaben siendo excesivamente fáciles, normalmente hay un razonable límite de tiempo que cumplir.
Afortunadamente, y dada la complejidad que puede requerir administrar la comunidad de un castillo cuando esta alcanza cierto volumen, no has de entrar "al detalle" ya que ciertas cosas se realizan de forma automática. Básicamente el truco está en preocuparse de que los recursos y el dinero fluyan hacia el castillo. Aspectos técnicos El juego no destaca por una impresionante calidad gráfica ni sonora, de esas que te dejan con la boca abierta, pero estos aspectos están por encima de la media.
En el aspecto sonoro las melodías no molestan y los sonidos guardan un tono humorístico. Las voces de las diferentes clases de soldados o clases sociales son caricaturas y estereotipos, y es muy divertido oír sus respuestas, sobretodo cuando están molestos.
El apartado gráfico está muy cuidado, como no podía ser menos para un juego de esta categoría. Los gráficos son buenos sin llegar a ser espectaculares, incluyendo las escenas de transición que iremos viendo entre las diferentes misiones. Aunque el juego no ha sido doblado al castellano (pero si traducido) las voces originales están creadas con gran calidad y ofrecen una actuación más que memorable en cuanto a entonación (nos gusta especialmente, el extraño personaje del columpio con su voz tan intrigante) aunque lo que más destaca de este juego es la calidad de la BSO del juego. Impresionante las diferentes melodías que nos encontraremos a lo largo del juego. Todo un lujo,en resumen.
Los efectos especiales asociados a cada una de nuestras acciones son bastante adecuados, aunque en ciertos momentos pueden resultar cargantes.
Nuestra Opinión StrongHold es uno de esos productos que se pueden comparar fácilmente con otros productos, pero que al final resultan únicos en muchos apartados. Lo mejor de este producto es, sin duda, su calidad gráfica y su argumento. Su dificultad puede ser lo más negativo, superando a lo recargado de los decorados. Pero para nosotros lo más increíble es la variedad del juego entre ambos. Un juego altamente recomendable. Lo mejor Gráficos, dualidad del personaje, argumento, control
Lo peor Su dificultad y el excesivo recargamiento de los decorados
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