Hacía años que no me surgía con un juego esa extraña relación amor-odio que se da cuando choca mi parte jugador con mi parte crítica. Doom 3 produce esa sensación, porque Carmack ha dejado muy claro que esto se trata de un remake y que lo que podemos ver de este motor gráfico está muy lejos de ser lo mejor que se puede hacer con él.
Doom 3 es, ante todo el primer Doom y esto se ve en todo momento, pero sobre todo es la presentación de un motor gráfico que realmente te hace creer que estas allí. Pero comencemos con la historia.
Una historia ampliada Si hay algo que podemos decir del juego original es que la historia era simple en todos los sentidos. Unos monstruos demoníacos se apoderaban de una base militar en Phobos y básicamente nosotros éramos los únicos que podíamos hacer algo. Historia sencilla y sin más que, evidentemente, en aquellos años podíamos pasar tranquilamente sin un argumento los jugadores de todo el mundo. Pero a día de hoy, un juego sin argumento, aunque sea un remake como el Doom es algo insulso y desde luego un juego con la tremenda calidad de este Doom 3 necesitaba ir acompañado de un argumento mucho más sólido. En esencia es el mismo, no nos engañemos, sin embargo aquí tenemos continuas referencias, se nos dice que es lo que ocurre, hay rumores en la base y todo indica que, al iniciar el juego, algo increíble va a ocurrir, algo que, va a cambiar nuestra vida, tanto como personaje, como jugador, porque realmente el juego atraviesa la pantalla.
Esta historia da vida, además, a un juego bastante más largo de lo que estamos acostumbrados. De hecho, en un momento dado del juego pensamos que todo se ha acabado y la verdad es que no podemos estar más equivocados, porque aún nos quedará un largo rato de juego, en donde además veremos la verdadera razón de todos los acontecimientos a lo largo del juego.
Pero comencemos con la jugabilidad del juego, una jugabilidad que, por lo que hemos experimentado a lo largo del juego está creada de esta manera por John Carmack de una manera muy consciente. Comenzando a jugar Es imposible no hablar de los gráficos del juego nada más comenzar, porque mientras se inicia el juego veremos como nuestra nave se acerca a Marte, donde en esta ocasión transcurre la acción, en una pantalla de control de vuelo. De repente, cuando estemos llegando, en lugar de pensar que vamos a ver alguna secuencia cinemática introductoria, pasaremos a ver el motor de juego que, sinceramente, no hay mucha diferencia con algunas secuencias cinemáticas que hemos visto en otros juegos. Este aperitivo de lo que vamos a ver a lo largo del juego en materia gráfica no es más que el principio.
Centrándonos ya en la jugabilidad nos encontramos ante un arcade 3D que va hacia atrás. Si tenemos en cuenta títulos como Half-Life o Far Cry, Doom 3 ofrece un recorrido mucho más lineal que aquellos en su desarrollo y sobre todo ofrece una jugabilidad que recuerda de una forma latente el primer Doom. Tanto es así que podremos descubrir que las armas que tenemos son las mismas. Estas armas son las clásicas, pero evidentemente con una profunda adaptación en cuanto a los gráficos de hoy en día, aunque con una premisa clásica: “Cuanto más grande, mejor”. No nos engañemos esto es Doom y si tenemos el mejor arma, acabaremos con más enemigos.
Esto podría parecernos que estamos rememorando el pasado, pero conforme avanzamos en el juego, nos damos cuenta que aunque esto es cierto, la tercera arma, o lo que es lo mismo, la escopeta es nuestra gran amiga. ¿Por qué? Sencillo, porque a cortas distancias es la mejor arma que tendremos con nosotros y, de hecho, en muchas ocasiones cuando nos aparezca el enemigo en nuestras narices, veremos como la escopeta es una arma tremendamente efectiva, sea lo grande que sea el enemigo, aunque claro a algunos costará más acercarse que a otros, sobre todo al Hell Knight, aunque afortunadamente es lento. De hecho el hablar de las armas nos lleva a comentar los controles del juego, los cuales son relativamente sencillos. Básicamente los mismos que en el Doom, aunque podemos mirar a todos lados en esta ocasión, algo que nos será de tremenda utilidad para algunos enemigos, como por ejemplo los que van por el aire, sin embargo no hay un mirar por la esquina u otros movimientos avanzados que en algunos momentos echamos de menos.
El interfaz es sencillo y lo que nos parece absolutamente genial es el sistema de objetivos y, por consiguiente, el PDA del jugador. Esta herramienta no solo nos permitirá acceder a lugares concretos sino que nos permitirá leer mails, escuchar conversaciones de todo tipo e incluso ver vídeos que nos explicarán más de la historia del juego, así como conseguir las claves de unos armarios específicos para conseguir armadura, munición, armas, salud, etc.
Este interfaz nos da toda la información necesaria para nuestro avance como salud o munición y además en un tamaño muy pequeño, aunque muy claro, con lo que la mayoría de la pantalla se dedica exclusivamente al juego y a asustarnos. Porque una de las mayores virtudes de Doom 3 es su capacidad para sorprendernos y para asustarnos. Todo gracias a un elemento sencillo: La oscuridad. Una ambientación inquietante Hay una película llamada Darkness, de Jaume Balagueró, en la que se hace interesante reflexión sobre los miedos de los seres humanos y, sobre todo, sobre la oscuridad el mayor de los miedos del ser humano. Desde luego, Doom 3, es la prueba en videojuego de este miedo. Desde el primer momento de juego nos dan un objeto que incluso puede servir de arma: Una sencilla linterna que en el título alumbra como las de verdad y que, a lo largo del juego, descubriremos que es absolutamente necesaria en muchos momentos del juego.
iD Software ha sabido controlar, mediante su nuevo motor gráfico y el uso muy inteligente del sonido, la atmósfera del juego de tal forma que cualquier ruido o accidente en esta base espacial nos puede hacer dar un respingo en nuestro asiento.
El juego inquieta en todo momento y de hecho, en algunos momentos estelares sentiremos que “ahoga” y que abruma continuamente. Hay veces que incluso el que se abra una puerta puede ser motivo de auténtico terror. Esto cuando no aparece alguna visión infernal y, repentinamente, nos encontramos con cambios de todo tipo que pueden llevar incluso a vernos en espejo en forma de muerto viviente. Estos golpes de efecto se completan con los diferentes enemigos que pueblan el juego y que son de todo tipo y muy variados, hacía tiempo que no veíamos tanta variedad dentro de un juego de estas características y la verdad es que esto nos ha sorprendido, al igual que la IA de los enemigos.
Sí, sabemos que son zombis y que son demonios, pero la inteligencia que demuestran es prácticamente nula, simplemente se dedican a dispararnos o intentar desgarrarnos sin más. En el caso de los demonios, podemos entenderlo, pero en otros enemigos como los militares no mucho. Es uno de esos fallos que te extrañan en un juego como Doom 3
Los gráficos Cuando veía las imágenes de Doom 3 y cogía muchas de ellas, me asombraba y también me ponía a temblar sobre sus posibles requerimientos de sistema. Si bien este aspecto en concreto me ha sorprendido mucho. No porque sean bajos, puesto que son gráficos de alta capacidad, sino más bien porque probando el juego en los requerimientos mínimos, el juego va muy fluido. No se ve igual que en equipos de alto rendimiento, pero desde luego el juego es totalmente jugable, algo que no hemos visto en otros títulos como, por ejemplo Far Cry. Si nos centramos en el motor gráfico del juego nos encontramos ante el más potente que hemos visto hasta ahora. Comenzando por los decorados estos producen la sensación real de estar allí en todo momento. La calidad de los mismos no es describible y ni siquiera las fotos les hacen justicia. Hay que verlos para sentir realmente que estás allí. Realmente es algo increíble ver este juego en movimiento.
Si bien los decorados son increíbles, para mí el sistema de luces, que afecta a todo el juego, es lo mejor del mismo. Mediante la creación de este sistema de luces se crea un entorno y una atmósfera tan realistas que en todo momentos nos parecerá que de ese rincón oscuro va a salir algo. Además la luz de la linterna es tan realista que nos permitirá solo vislumbrar las zonas que iluminemos, con lo cual no es muy complicado sorprenderse cuando alumbramos determinadas zonas.
Por último hay que hablar tanto de los modelos gráficos y, en general, de todo lo relacionado con el mismo. Hay que pensar en su diseño, sus texturas, su animación. Todo para lograr unos enemigos tan aterradores que de cerca ofrecen un aspecto realmente horrible como sería de esperar de un monstruo de estas características. Sin duda, el nuevo motor gráfico que da vida al Doom, lo veremos en todo tipo de juegos en los próximos años y, por lo tanto, nos encontraremos ante el siguiente nivel en cuanto a videojuego se refiere.
El sonido Habíamos visto la versión inglesa del juego y ahora la versión en castellana y desde luego tenemos que felicitar efusivamente a Proein por su titánico esfuerzo con este título, adjetivo que me parece totalmente adecuado a su labor de localización de este juego. No es que se hayan limitado a traducir los mensajes del PDA o los menús del juego, algo que han hecho de forma excelente, sino que también han doblado de manera excelente el juego al castellano.
Hay algunas voces que no nos han gustado con respecto a le versión inglesa eso es cierto, pero son detalles que van al gusto del usuario. Sin embargo lo que nos ha parecido increíble es que hayan traducido todo tipo de carteles de información y otros escritos en las paredes del juego. Con una localización de esta calidad podemos perdonar cualquier retraso con respecto a su fecha de salida en EE.UU. Respecto al sonido en sí, iD Software lo ha sabido usar de forma excepcional para crear la mejor ambientación posible para el juego, logrando que el usuario se sienta dentro del juego y, por lo tanto que en todo momento el título sea un gran experiencia. Se ha utilizado todo tipo de tecnologías para lo que es el sonido envolvente y el resultado es un juego absolutamente increíble de principio a fin, también en sonido.
Nuestra opinión Es imposible no enamorarse de Doom 3. Es verdad que es un remake, es cierto que ofrece una jugabilidad que tiene poco que ver con destacados juegos de hoy en día como por ejemplo Far Cry o Half-Life, pero también es cierto que comienzas a jugar y es muy difícil dejar de hacerlo. Doom 3 engancha, enamora, asusta y provoca toda una serie de sensaciones que hacía tiempo que no había visto en un videojuego. Como crítico y de una forma fría podría decir que el juego tiene problemas con su IA o incluso que se ha dado demasiada bomba a este juego, pero como jugador solo puedo decir que no he podido dejar de jugarlo y que seguiré haciéndolo en todos sus niveles de dificultad. Un juego que ofrece, sobre todo, diversión y tensión, además de un excepcional motor gráfico y de una de las mejores localizaciones al castellano por parte de una distribuidora española, en este caso Proein, que recuerdo en años. Sin duda, Doom 3 es un juego que ha de estar en cualquier colección que se precie.
Lo mejor Gráficos, atmósfera, sonido, localización al castellano, jugabilidad… Lo peor El hecho de tener una sensación de “deja-vu” con respecto a otros juegos más antiguos.
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