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Cuando en su momento sacó Imperial Glory, nos encontramos un juego bastante bueno, pero con una competencia que le superaba ampliamente. En el caso de Commandos Strike Force nos encontramos con un juego de acción en la Segunda Guerra Mundial, que hay bastante competencia, con algunos aspectos novedosos.
¿Qué ha querido hacer Pyro Studios? Exportar la idea de Commandos al mundo de la acción 3D y hacerlo con unos personajes emblemáticos.
Tres soldados de élite en acción
El argumento de Commandos Strike Force es idéntico al de anteriores entregas. Un equipo de fuerzas de élite tendrá acabar con la amenaza nazi en diferentes misiones utilizando sus habilidades.
En el caso de Strike Force, nos encontramos con tres soldados muy diferentes que, a lo largo de catorce misiones que se ubican en Noruega, Rusia y Francia, deberán colaborar entre sí para que cada misión tenga éxito y, además, salgan vivos. Estos tres soldados son el boina verde, el francotirador y el espía.
El boina verde es el personaje típico de juegos de acción en primera persona, es decir, personaje todo terreno, capaz de acabar con todo el mundo, pero sobre todo capaz de manejar armas pesadas como un bazooka o una ametralladora de apoyo, algo que los otros dos personajes no pueden hacer.
El segundo de los personajes es el francotirador, que dispara a los enemigos a grandes distancia y da en el blanco con una habilidad sorprendente, sobre todo gracias su habilidad para contener la respiración, momento en el que todo pasará a convertirse a cámara lenta y podremos apuntar con mejor precisión para acabar con los enemigos, algo que será muy útil en ocasiones donde hay bastante soldados disparando o simplemente cuando queremos alcanzar en movimiento a un enemigo.
Por último nos queda el espía que utiliza un sistema de acciones muy similar a los visto en juegos como Hitman. Este espía debe matar en silencio y una vez que lo haga podrá coger el traje del soldado enemigo. Sin embargo, este traje le servirá para no llamar la atención entre los soldados de rango más bajo y entre los que sean del mismo, despertaremos sospechas. Por ejemplo, si eliminamos a un teniente y nos apoderamos de su traje, no tendremos problemas para pasar desapercibido entre soldados, sargentos o cabos, pero si tenemos a nuestro lado otro teniente, este sospechará y si es un rango superior, podemos darnos por descubierto.
Para tener éxito en cada misión debemos ser capaces de coordinar las acciones de esos soldados. Podríamos decir que estamos ante un juego de “acción táctica”, aunque en realidad, el juego es bastante más sencillo
Jugando con Strike Force
Visto así, podríamos decir que estamos ante un juego de acción con elementos bastante sorprendentes. El problema es que las mecánicas o fallan o ya las hemos visto o, lo peor, son demasiado simples.
El caso del boina verde es el caso de un juego de acción normal, es decir, disparamos a todo lo que se mueva y listo. El problema es, como en los otros personajes, que si disparamos a elementos que no tiene previstos el juego simplemente no mueren o, peor, las armas ni los tienen en cuenta (el primer granero, con el francotirador, tirad a la vaca con el cuchillo, veréis que divertido), aunque esto tampoco es “excesivamente” importante. ¿Para qué nos sirve el boina verde? Para acabar con aquellos enemigos contra los que otros no pueden.
El francotirador es un jugador muy interesante, sobre todo si te gusta hacer de Sniper. Sin duda, ha sido el personaje con el que más hemos disfrutado. Con los cuchillos podemos matar silenciosamente y con el arma a distancia podremos acabar con los soldados rápidamente. El visor es muy realista y la visión a cámara lenta, aunque no nueva ya que salía en juegos como Metal Gear Solid o Ghost Recon, le ofrece un carácter único.
Aunque para nosotros la mayor decepción ha sido el espía. Un personaje que podía dar tanto juego se ha quedado a medio camino. Es verdad que podemos usarlo como a 47 en Hitman para disfrazarnos, lo cual quita la originalidad al personaje, pero es que los enemigos son totalmente indiferentes a nuestras acciones. Casi tenemos que estar encima para que nos descubran y a veces ni eso.
El paso de un soldado a otro se parece a Battlefield 2: Modern Combat pero con una diferencia. Mientras estamos en el cuerpo de uno de los soldados, los otros no hacen nada. Se quedan totalmente quietos, sin hacer nada y sin tomar parte en la misión. Es, básicamente, como si estuviésemos viviendo un juego de acción en primera persona, pero con tres soldados a la vez. Por si esto no bastase, tampoco podemos dar ordenes a distancia, u organizar desde un plano, con lo que todo lo que sea estrategia queda totalmente anulado.
Lo mejor del juego es, sin duda, su control, que ofrece a los jugadores una calidad elevadísima y nos permite reaccionar a las situaciones de forma espectacular. En cuanto al multijugador, tenemos algunas novedades como Sabotage, un modo de juego cada equipo debe evitar que el contrario ponga una bomba mientras pongan una bomba. Hasta aquí todo normal, pero uno de los integrantes es un espía que los irá eliminando sigilosamente.
Cada vez que eliminemos a un enemigo, tendremos la oportunidad de interrogarle y al hacerlo nos dará un trozo de código de esa bomba. Deberemos hacerlo repetidas veces para conseguir todo el código y así ganar la partida.
El único problema de las opciones multijugador es que, por el momento, está muy, muy vacío.
Gráficos y sonido
Hasta ahora, Commandos era una serie que se veía desde una perspectiva cenital. Esto no impedía que gozásemos de unos entornos gráficos asombrosos y de gran detalle pero comparado con lo visto en las pantallas de Strike Force, se quedan cortas. Pyro Studios ha creado un juego de la Segunda Guerra Mundial asombroso por su realismo. Cada misión se ubica en zonas que realmente dan la impresión de estar en guerra.
Una de las que más nos han impresionado a priori es un pueblo totalmente derruido, donde las casas tienen fuertes impactos y que ofrecen a los jugadores un realismo como nunca antes habíamos podido ver. Ni siquiera Call of Duty –y estamos diciendo palabras mayores- nos había ofrecido este detalle.
Lo mismo nos ocurre con los efectos visuales o las animaciones de los soldados, por no decir sus modelos. Pyro trabaja mucho el aspecto gráfico de sus juegos y en el caso de Strike Force no podemos negar que este trabajo tiene como recompensa un aspecto visual envidiable.
El único problema es algunos de los modelos gráficos, concretamente los de los animales, que nos parecen bastante simples. Perros, vacas y otros elementos que hay en los niveles nos han parecido pobres en cuanto a gráficos y que deslucen el juego.
El sonido vuelve a destacar por dos cuestiones. En primer lugar por la BSO, que nuevamente permitirá escuchar composiciones realmente asombrosas y en segundo por el doblaje, algo en lo que, como siempre, se ha involucrando especialmente Proein, su distribuidora.
Nuestra opinión
Commandos Strike Force no es un mal juego y, de hecho, tiene algunos elementos de jugabilidad realmente interesantes. El problema del juego es que tiene mucha competencia y que le falta bastante que mejorar. Sin embargo, el nuevo giro a la acción táctica hace que estemos seguros que en una siguiente versión, Pyro cambie todos estos elementos para ofrecer a los jugadores un juego de acción y estrategia a la altura de una saga como Commandos.
Lo mejor
Algunas mecánicas del juego. El personaje del francotirador
Lo peor
La IA de los enemigos es casi nula. Si pasamos de personaje, el anterior no hace nada y tampoco podemos manejarlo. El espía podía haber sido aprovechado mucho más.
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