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En estrategia en tiempo real tenemos bastantes juegos. Desde Soldiers hasta Commandos pasando por juegos como Panzer General, todos ellos de una buena calidad. Con Company of Heroes la primera pregunta que nos vino a la cabeza fue: ¿Otro juego de estrategia en la Segunda Guerra Mundial?
Sin embargo, tras jugar a Company of Heroes lo único que tenemos claro que coincide con otros títulos parecidos, es en el hecho de estar ambientado en la Segunda Guerra Mundial. El resto es otra historia.
Un repaso a la Segunda Guerra Mundial Company of Heroes nos lleva a través de diferentes campañas de la Segunda Guerra Mundial a los ojos de varias de las compañías protagonistas de este conflicto. Participaremos en la toma de la playa Omaha en la conquista y defensa de Carentan, en asegurar una carretera y así un largo etcétera de misiones.
No hay una historia definida, por así decirlo, como en anteriores juegos de Relic y es que, en este caso, Relic se ha centrado sólo en la estrategia y casi simulación de las batallas de la Segunda Guerra Mundial y, de esta forma, ha conseguido un juego casi perfecto en este sentido.
Al igual que en WarHammer 40.000: Dawn of War, la gestión de recursos es bastante sencilla, pero como gran diferencia con respecto a estos juegos, Relic ha perfeccionado esta gestión y la ha hecho tremendamente realista para, junto al resto de opciones del juego, disfrutemos de un título realmente increíble.
Pero ¿qué tiene Company of Heroes que no tengan otros juegos? Realismo, gráficos y, sobre todo, una intensidad increíble en la jugabilidad.
Jugabilidad: Recursos y edificios Hasta la salida de Dawn of War –no podemos quitarle ese merito al anterior juego de Relic- los juegos de estrategia en tiempo real se habían subdividido en dos clases principales (luego había subgéneros) que era con recursos y sin recursos. Entre los primeros, el rey es sin duda Age of Empires y entre los segundos, uno de los más populares es sin duda Commandos. Con Dawn of War se daba un paso intermedio ya que ofrecía acción en todo momento, pero con una mínima gestión de recursos (sólo de un tipo).
Company of Heroes toma como base ese tipo de estrategia pero la amplia y da más importancia a los recursos, aunque sin dejar de lado la batalla. Claro, esto podría significar que el juego ofrece un desarrollo más parecido a lo visto en Age of Empires pero nada más lejos de la realidad, porque el combate es más intenso que en Dawn of War.
De esta forma, la gestión de recursos ofrece a los usuarios tres grandes puntos en lugar de uno como en Dawn of War. Por un lado está la conquista de puntos estratégicos del mapa. Al no tener ningún tipo de puntuación, sirve para que incrementemos los puntos que podremos gastar en soldados, vehículos (aunque estos requieren de más de un tipo de recurso) y mejoras. Por otro lado tenemos munición, que sirve además de para vehículos para algunas de las opciones especiales de cada uno de los soldados y, finalmente, combustible que nos servirá para los vehículos principalmente.
¿Cómo conseguimos estos recursos? Hay dos requisitos principales en cada campo de batalla. Primero hemos de conquistar el punto en cuestión que suele estar bien defendido por los alemanes. Una vez conquistado no significa que consigamos los recursos porque, al contrario que en Dawn of War, el mapa se organiza por cuadrantes. Si los cuadrantes no están conectados no recibiremos ninguna clase de recursos. Conquistar cada cuadrante será importante.
Por otro lado, en la gestión de recursos también se ha de mirar a la construcción de edificios. En este caso sólo son los ingenieros pueden crear los edificios principales, pero también podemos convertir cualquier casa del escenario en nuestro cuartel de una forma parecida a como lo hacían los militares en este conflicto.
Hasta aquí la gestión de recursos, pero no el juego. La batalla es el punto fuerte de Company of Heroes por muchas, muchísimas razones.
Jugabilidad: sobre el campo de batalla Una de las cosas que más sorprendía de Dawn of War es que, mediante un sencillo control y planteamiento, se conseguía que el usuario pudiese hacer rápidamente formaciones y que crease estrategias complejas, gracias sobre todo al hecho de que cada unidad está equilibrada.
En el caso de Company of Heroes se ha evolucionado este motor hasta puntos increíbles. Por ejemplo, el sistema de parapeto de Dawn of War, mediante el cual podíamos cubrirnos en determinados huecos del escenario, en Company of Heroes se torna en un triple sistema: no parapetado, poco parapetado y bien parapetado. Dependiendo de esto podremos evitar más o menos disparos. Aunque también hay que tener en cuenta que el escenario es totalmente interactivo.
Este es el punto crítico de Company of Heroes: todo el escenario puede destruirse. Gracias a esto se pueden crear increíbles estrategias. Por ejemplo, si un francotirador está oculto en una casa, podremos derrumbar el edificio con cargas explosivas. Pero no acaba ahí. Si encontramos a un batallón bien parapetado tras un muro no tenemos porque apuntarle, podemos directamente derrumbar los muros o incluso la pared para acabar con los enemigos. Y claro, esto sólo con nuestros soldados. Si llevamos tanques o cualquier otro vehículo, veremos que las estrategias están claras.
Por otro lado, Company of Heroes no deja nada al azar y se ha inspirado en auténticos documentos históricos para crear las diferencias entre las diferentes tropas. Así atacar un tanque por detrás es mucho más efectivo que por delante y, a diferencia de otros juegos, o lo atacas con explosivos o simplemente te machaca.
Y todo esto con un control sencillísimo que hace que disfrutemos de Company of Heroes de forma espectacular y centrándonos en el juego.
Gráficos: otro paso en la estrategia en tiempo real Uno de los aspectos comunes a la gran mayoría de juegos de estrategia en tiempo real es el hecho de que las unidades de infantería tienen un detalle menos pronunciado que en otros casos. Con Dawn of War ya pudimos ver que esto no tenía porque ser así, pero en el caso de Company of Heroes el detalle es tan bueno como en un juego de acción en primera persona.
Gracias a esto podremos disfrutar de escenas cinemáticas hechas con el mismo motor de juego y, además, si bajamos la cámara disfrutaremos de un detalle nunca visto hasta ahora en un juego de estrategia en tiempo real.
Por supuesto, los escenarios tienen un detalle impresionante y, como no los efectos visuales (en especial explosiones) están perfectamente realizados para que podamos disfrutar de la guerra más realista en el ordenador.
Sonido: THQ realiza una gran labor de doblaje El sonido destaca por bastantes cosas: los efectos, la banda sonora, el sonido ambiental, etc. Pero me quedo con la impresionante labor por parte de THQ en cuestiones de doblaje. Bien realizada, con buenos acentos y con el gran acierto de dejar la voz original alemana. Perfecto en todos los sentidos.
Llama mucho la atención la diferencia entre los sonidos de las diferentes ametralladoras. ¿Por qué? Sencillo, porque han sido realizadas a partir del sonido real de estas armas. Lo mismo pasa con explosiones, vehículos etc. Sin duda, Relic ha puesto especial interés en este juego.
Y finalmente la banda sonora de Company of Heroes que suena en el momento preciso para hacer de este juego un sentimiento casi cinematográfico.
Nuestra opinión Company of Heroes es una evolución en el género de la estrategia en tiempo real. Su calidad visual, sus características en la jugabilidad y, en general, su impresionante acabado lo hacen imprescindible para cualquier amante de la estrategia en tiempo real. Si a eso añadimos una labor de doblaje y traducción totalmente encomiable, estamos ante el juego, por el momento, definitivo de estrategia en tiempo real. Relic vuelve a conseguir ofrecer un título redondo.
Lo mejor Gráficos, sonido, jugabilidad, doblaje…
Lo peor Difícil, muy difícil, incluso en los niveles más sencillos.
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