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Suponemos que este es el problema de hoy en día, en demasiadas ocasiones. Y esto lo decimos porque, tal vez, con un par de meses más de desarrollo este juego hubiera quedado realmente redondo. Eso sí, no vamos a negar que Kane and Lynch tiene virtudes realmente indiscutibles.
Condenados a muerte El comienzo del juego es, sin duda, de cine. Un exmercenario que ha sido apresado y que se dirige hacia el corredor de la muerte piensa en su vida, en su hija y en lo que le espera cuando, de repente el furgón sufre un ataque y es liberado en ese momento.
A partir de ahí, veremos una auténtica película de acción en la que la locura de uno, Lynch, y la profesionalidad de otro se verán envueltos en más de un problema que solucionará de la forma que mejor saben: a tiros.
No os vamos a desvelar todo el argumento del juego, pero el guionista del mismo y el coordinador de muchas de las escenas es, desde luego, un aficionado a películas como Heat o Collateral. ¿Por qué digo esto? Sencillo, porque escenas como las del club o el primer atraco es, básicamente un calco en tomas de dirección o en la forma de transcurrir de la acción.
Sin duda, el argumento y el desarrollo del mismo es lo mejor del Kane and Lynch: Dead Men y lo que hace que avancemos en el juego sin dilación. Porque saber lo que va a ocurrir en el juego es, precisamente lo que más nos insta a continuar.
¿Y la jugabilidad? Pues aquí viene el problema. No es mala, pero viendo otros juegos de Io Interactive, nos resulta un juego al que le falta algo de testo o de pulido, un juego que, simplemente, hubiese necesitado de un poco más de desarrollo.
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