En este estado de Criatura, nos encontramos con una jugabilidad que es muy parecida a la impuesta por World of Wacraft. Nos movemos como si de un juego de acción se tratase y nuestra criatura tiene una serie de habilidades que vienen de las diferentes partes evolutivas que encontramos.
Es aquí donde comenzamos a tomar decisiones, porque la pregunta que hay que hacerse es si es más fácil atacar a otras criaturas y extinguirlas o aliarse con ellas. El juego da algo más de ADN –moneda de juego hasta la fase Tribu- por hacerse amigo con otras tribus, pero siempre es más fácil acabar con los enemigos que intentar convencerlos.
Una vez más, nuestra misión es llegar al final de la evolución, en este caso será llegar a ser una tribu y tendremos que pasar un buen rato ganando ADN si queremos conseguir pasar a tribu.
Comienza la estrategia Hasta el estado de tribu, hemos tenido un juego que entra más dentro del arcade, que dentro de la estrategia. Sin embargo, al llegar a tribu pasamos a algo que nos recuerda mucho a juegos como El señor de los Anillos: La Batalla por la Tierra Media. Además, a partir de este estado ya no podremos modificar a nuestra criatura, ya que al ser una tribu, pasa a utilizar herramientas.
El resto de fases que nos quedan en Spore son estratégicas y, como no, seguimos teniendo una barra de evolución, en este caso, de conquista, puesto que tendremos que acabar con las otras tribus del planeta. Aunque como siempre, podemos optar por utilizar la diplomacia e intentar aliarnos a ellos..
En este nivel todo se maneja por ratón y ya sólo damos órdenes a los componentes de nuestra tribu. La base se construye de forma similar al juego de estrategia El Señor de los Anillos: La batalla por la Tierra Media, puesto que hay huecos para colocar los diferentes edificios
Resulta decepcionante esta fase, porque es tremendamente corta y en apenas una hora habremos acabado con los enemigos ya sea de forma positiva o negativa
|