Segundo Pilar: El respeto a una licencia Cuando se tiene una licencia importante, siempre se tiene una baza mejor que otros juegos, aunque eso no significa que tengas éxito, como ha podido comprobar la misma Turbine. Entre las mejores licencias, aparte de la que nos ocupa, podemos fijarnos en la Star Wars o en la de Dungeons and Dragons y el resultado fue un destrozo, como aquel que dice. Ambos juegos sobreviven, pero poco más.
Precisamente el ejemplo de Dungeons and Dragons viene perfecto, porque el título también es de Turbine y este no es todo lo bueno que se esperaba de él. ¿Por qué? Seguramente, por un exceso de respeto de la licencia que conseguía encorsetar totalmente el juego.
Sin embargo en El Señor de los Anillos Online el respeto se limita a una serie de opciones claras: los escenarios, las historias y, por supuesto las clases. Este último punto es, precisamente, uno de los mejores del juego, porque como en El Señor de los Anillos no hay magia real, pues veremos otro tipo de clases, totalmente diferentes y con un rol muy definido en el juego. Os diremos, por encima, que tenemos uno que encaja con el ladrón, otro con el curandero, otro con el cazador, etc. Todos con sus habilidades y sus características.
A este punto queríamos llegar, porque realmente el árbol de habilidades de este juego es increíble en todos los sentidos. Tal es la cantidad de opciones, subopciones, etc. que nos parecerá que tenemos personajes muy, muy completos. Además, hay que decir que el uso de armas, armaduras, etc. también se hace en este sentido y el resultado es bastante espectacular
En ese respeto a las licencias también están las misiones. Muchas de ellas son accesorias, pero también es cierto que cambian dependiendo de nuestra raza, algo realmente bueno y que en pocos juegos de este estilo se ha visto este aspecto. Las misiones principales, por el contrario, son acordes en todo momento a la historia del juego y esto da como resultado una profundidad como pocas veces hemos visto.
Por supuesto, en este sentido tiene mucho que ver el apartado de escenarios y las grandes diferencias que hay si escogemos humanos, hobbits, enanos o elfos. Cada uno de ellos con diferentes arquitecturas, con diferentes motivos, con diferentes formas de hablar (en el texto lo veremos) y por supuesto con diferentes formas de comportarse con respecto a los diferentes retos. Bueno, casi siempre, porque sí hay algo común entre todos ellos: Mordor.
El miedo a Mordor y a todos sus sirvientes es algo común y, no sólo eso, sino que está representado de tal forma en el juego que incluso nos hace sentir incómodos en los lugares que entramos. Es tal esa ambientación oscura que Turbine consigue a través de ella, que sintamos esa desesperanza que tan bien expresada está en los libros o tan bien representada en las películas. Claro que disfrutar de algo tan sencillo como la hierba en este juego es símbolo, como quería Tolkien, de la vida. Pero la ambientación va mucho más allá.
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