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Como no, Halo 2 idéntico al original de Xbox, es decir, un arcade 3D en donde tendremos que luchar, como en el primer juego, con The Covenant pero como ya ocurría en el primero, no todo es lo que parece en los dos primeros niveles. Halo 2 es mucho más.
Sú, realmente espectacular, pero, tres años, son tres años para cualquier juego y más cuando aumentas la resolución de un título que salió originalmente para resolución de televisión normal.
El argumento más futurista A estas alturas, a nadie le va a sorprender el argumento de Halo, aunque conviene no olvidarlo. Halo 2 comienza tras el final de Halo, es decir, con el misterioso anillo destruido y con el Jefe Maestro recibiendo la condecoración por la anterior aventura. En este mismo momento se castiga, por así decirlo, al el jefe de las legiones que intentaron acabar con nosotros.
Pronto descubriremos a lo largo del juego, en Halo 2 se viva la historia desde dos puntos de vista: la del jefe Maestro y la de El Inquisidor. Todo un reto, porque aunque pueda parecer que no, pronto descubriremos que ambas historias tienen mucho más en común de lo que cabría esperar.
Todo el juego transcurrida de esta manera hasta que lleguemos al momento más esperado por todos, el momento en el que se dice la frase: Finaliza la lucha. Aunque no sabemos si la finalizaremos algún día en PC.
A jugar El argumento del juego es lo que une cada uno de los niveles y cada uno de estos es más espectacular que el anterior. Todo comienza con una invasión a la Tierra, pero como ya hemos dicho, el avance del juego irá avanzando de forma tan increíble como insospechada. Un juego que además va profundizando en la naturaleza del Jefe Maestro y también de la de El Covenant, que nos recuerda demasiado a ciertos radicalismos religiosos, aunque no entraremos a valorar ciertos paralelismos.
De cualquier forma, Halo 2 se desarrolla en esencia de forma parecida al primer juego, es decir, perspectiva en primera persona e ir disparando a todo lo que nos vaya apareciendo en el juego, algo que no será nada sencillo, porque en el caso de Halo 2, lo que ha evolucionado de forma asombrosa es la IA de los enemigos, los cuales se organizan de mejor manera que en el primer juego y de hecho, algunos de ellos saben aprovechar perfectamente las sombras para ofrecer a los jugadores desafío impresionantes.
¿Qué diferencias hay con respecto al primer juego en jugabilidad? En primer lugar la explicada IA, lo que eleva exponencialmente la dificultad del juego. Por supuesto, ahora podemos coger dos armas en las manos, las cuales son siempre pistolas o semiautomáticas y mezclarlas entre sí. Podemos disparar con nuestro subfusil acompañado de un arma igual o por ejemplo usar las armas extraterrestres, etc. Se han puesto más armas algunas de ellas tan espectaculares como un haz de luz, que es ideal para acabar con ciertos enemigos molestos.
Por otro lado el juego ha mejorado los vehículos. Ahora no es simplemente pilotar y disparar, sino que algunos de ellos poseen movimientos especiales, armas secundarias y un control mejorado que hacen que cada vehículo sea un mundo completamente diferente. Eso sí, el Escorpión sigue siendo el vehículo más espectacular, o al menos, el que más nos gusta a nosotros y en el caso de Halo 2 no se usará de forma aislada únicamente, sino que podremos usarlo en más de una ocasión.
El tipo de combate se ha vuelto más agresivo. Nos explicamos. Halo ofrecía unos magníficos combates al aire libre, pero en el combate cercano, sobre todo en edificios este era muy mejorable. En el caso de Halo 2 esto ha sido mejorado al máximo ofreciendo a los jugadores un combate en distancias cortas de una intensidad increíble. Evitar disparos, disparar y avanzar unos pocos pasos, tal y como se haría en la realidad, es algo que haremos continuamente en este título y que ofrece una satisfacción pocas veces vista en un juego de estas características.
¿Y el control? Resulta curioso, porque aunque podríamos decir eso de es más fácil con ratón y teclado, resulta que no, que es más fácil con el pad. La adaptación al PC es brusca y tendremos que tocar algunos ajustes para conseguir que sea mucho más perfecto.
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