Jugando en The Club Hay varias cosas seguras con The Club y es que no nos vamos a aburrir. Primero porque tenemos todo un arsenal de armas entre las que elegir. Así, tendremos entre un nutrido repertorio de armas de asalto ultrapotentes: rifles automáticos y de francotirador, pistolas, metralletas, armas acoplables y mucho más.
Además, todas estas armas las usaremos a lo largo del planeta, que recorreremos de pelea en pelea y lucha en lugares reales; por ejemplo, ciudades azotadas por la guerra, fábricas abandonadas o un barco trasatlántico a punto de naufragar, entre otros.
Estos lugares, además, son peligrosos pero tienen un alto nivel interactividad, que podremos aprovechar en nuestro favor, ya que pueden manipularse y destrozarse a placer, para causar la mayor destrucción posible y dejar un reguero de víctimas a tu paso. Todo esto es lo que veremos, pero lo mejor no será esto, sino el control que es excelente con una serie de opciones definidas para conseguir controlar todas las funciones de los personajes.
Hasta aquí, tenemos lo más lógico del juego, sin embargo, no se trata de matar al enemigo con un simple disparo, sino hacerlo rápido, hacerlo en el sitio más difícil y, al final, sobrevivir. Se trata de hacer más puntos y esto dota de una complejidad excepcional al juego, porque lo vuelve frenético y tendremos que luchar contra el reloj y contra los enemigos para conseguir el mayor número de puntos posible.
Multijugador No hay aquí demasiadas diferencias con respecto al modo un jugador en cuanto a diferentes mapas, armas, etc. De hecho, el modo para un sólo jugador es más bien un entrenamiento de lo que se puede ver en el modo multijugador, donde en lugar de IA, tendremos contrincantes reales que harán que conseguir puntos sea mucho más difícil.
En las partidas que hemos podido jugar, no podemos negar que hemos encontrado lag, pero ha sido en las menos, con lo que, en general se disfruta al máximo de las posibilidades de este juego también en red.
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