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The Elder Scrolls 3: Morrowind - PC

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Editor:
Bethesda Software
Distribuidor:
Ubisoft
Género:
Rol
Lanzamiento:
20/09/2002

The Elder Scrolls 3: Morrowind PC

Análisis de The Elder Scrolls 3: Morrowind - PC


Para que se pueda entender este juego es importante situarlo en el contexto adecuado. The Elder Scrolls: Morrowind (o simplemente Morrowind como lo denominaremos en lo sucesivo) es un juego de Rol a la vieja usanza.


Con decenas de estadísticas y más énfasis en las conversaciones y en ir superando objetivos parciales con los que ganar experiencia que en las batallas sin fin.

También es importante señalar que es un juego para un solo jugador, y que como tal se han de entender algunas cosas del mismo. Dicho esto, pasemos a ver uno de los mejores, sino el mejor, juego de Rol del panorama actual, que solo será inaccesible para aquellos que tengan problemas con el inglés porque de momento el juego no ha aparecido en castellano.


La saga Elder Scrolls
El primer capítulo llegó en 1994 con “The Elder Scrolls: Arena”. En su momento consiguió innovar considerablemente al acercarse mucho a lo que era jugar a Rol con libros y papel, pero tenía algunos problemas de inestabilidad y de inmensidad innecesaria de los decorados. En el 96 llegó “The Elder Scrolls II: Daggerfall”. Daggerfall solucionó los escasos problemas de Arena e introdujo muchas mejoras a la que se estaba convirtiendo ya en una de las sagas más carismáticas, junto con Ultima y Wizardry, de los juegos de Rol más tradicionales.


Hará poco más de un año, Bethesda comenzó tímidamente a enseñar las imágenes de lo que parecía ser la tercera parte de la saga, y la verdad es que parecía demasiado bonito para ser real. Los gráficos que se mostraban tenían una calidad muchas veces superior a las anteriores entregas y las cosas que estaban a nuestra disposición según sus creadores eran muchas.

Seis años más tarde de Daggerfall se confirman los rumores y nos llega “The Elder Scrolls III: Morrowind”. Morrowind demuestra que lo de “segundas (y terceras) partes nunca fueron buenas” a veces no puede estar más equivocado. Morrowind aprende de sus anteriores errores y se convierte en el mejor juego de Rol (para un jugador y al estilo clásico) que existe actualmente en el mercado.


¿Qué hago en este barco?
Tras hacer los clásicos ajustes de imagen y sonido, y echar un vistazo rápido a los controles del juego (que son todos personalizables) el juego te mete de lleno en la historia, haciendo que la creación del personaje sea más amena.


Abres los ojos y te das cuenta de que estás en la bodega de un barco. Enseguida averiguas que dicho barco se dirige hacia la Isla de Morrowind y el Emperador del reino te lleva allí por algún motivo que desconoces. En cuanto finaliza la travesía un miembro de la guardia imperial te guía hacia la persona que te preguntará sobre tus datos personales, forma en la que comienza la creación del personaje.

Tendrás que escoger cuidadosamente de entre las diez razas de personajes que existen, teniendo en mente tu profesión ya que algunas favorecen algún tipo de profesión. Una cosa que este juego refleja muy bien es que depende de la raza que escojas, serás mejor o peor tratado en algunos lugares de Morrowind, ya que tal como sucede en la vida real existen zonas donde algunas razas no son demasiado bien recibidas.


El siguiente paso es escoger tu clase de personaje, y aquí es donde comienzas a ver la libertad y flexibilidad que permite Morrowind en muchos aspectos. Si no te quieres complicar las cosas respondes a unas sencillas preguntas y el juego te asigna automáticamente la clase que más se ajusta a las respuestas que has dado. Si quieres estar al control podrás escoger a mano la clase y ajustar convenientemente sus habilidades. Y si las clases existentes no te satisfacen, el juego te permitirá crearte una nueva clase, basada en cualquiera de las existentes o bien completamente nueva. Existen cientos de combinaciones para que siempre que quieras probar otro personaje el juego no se haga repetitivo. Tal es el grado de libertad y atención al detalle de este juego.


Una vez que has finalizado con la creación del personaje el juego te dejará libertar para entrar en el mundo de Morrowind al mismo tiempo que te asigna tu primera misión, de las más de 400 que existen en el juego: llevar un paquete a una persona de la ciudad de Balmora.

Libre
Una de las mejores cosas de este Morrowind es que a partir de este momento podrás hacer lo que quieras, no como en algunos juegos en los que la cosa está bastante prefijada. Si no quieres cumplir tu primera misión no pasará nada, aunque el juego siempre te presenta una trama principal para que puedas notar una continuidad en la historia.


En Morrowind cosas como la moral, a qué línea de la ley quieres estar y demás las decides tú. Tendrás libertad para apuntarte como miembro a las asociaciones (de magos, de ladrones de guerreros, la guardia imperial) que te apetezcan, pudiendo estar en varias de ellas que no sean enemigas. Podrás realizar muchas misiones con varios niveles de dificultad o recompensa. Podrás estar fuera de la ley y perseguido por todo el mundo o ser un aventurero ejemplar que podrá conversar amistosamente en cualquier ciudad con los guardias imperiales (la “policía” oficial del juego).


Poco a poco te vas dando cuenta de la libertad que te deja el juego, lo que le convierte en algo vivo y realista. Un excepcional trabajo por parte de los desarrolladores. Hasta que te acostumbres un poco a la inmensidad y libertad del juego es un buen consejo hablar con todo el mundo. Además de usar el sistema de textos con enlaces tipo Internet, te harás con los sencillos controles y te darás cuenta de que es muy fácil sacar algún tipo de información útil de casi todo el mundo.

Un consejo: tal como te dicen los habitantes de Morrowind con insistencia no ataques nunca a nadie a menos que seas atacado primero. Atacar a la gente que pasea por las ciudades de forma indiscriminada es la forma más rápida de tener detrás a la guardia imperial y acabar en un calabozo sin dinero para pagar tu libertad.


A partir de este momento tendrás libertad para hacer lo que quieras. Literalmente. Realizar misiones, convertirte en un fuera de la ley, mejorar tus habilidades, seguir la historia principal o lo que te apetezca. Y hablando del sistema de habilidades, la verdad es que el juego tiene un sistema muy práctico y efectivo para que estas mejoren: cuanto más uses una habilidad (que puede ser desde saltar hasta atacar con un arma pasando por la magia) más bueno te harás con ella. Las habilidades tienen una puntuación que las acota y que va desde cero (no tienes esa habilidad) hasta 100 (eres un consumado experto en el tema).


¿Por qué es tan bueno?
Llegados a este punto, uno puede estar pensando que tanta libertad e inmensidad de opciones puede que no sea tan buena, y acabe provocando que te aburras sin saber que hacer al cabo de unas horas. Quizás esto pasaba en los anteriores juegos de la saga, en los que tenías a tu disposición mundos enormes (mucho más grandes que la isla de Morrowind) pero que resultaban ser extensiones vacías que presentaban poco interés.

Lo que hace a Morrowind tan tan bueno y que se aprecia con unas horas de juego es la atención al detalle y a los deseos de los jugadores que los desarrolladores han implantado en el título. Se nota que han estado refinando el mundo y el juego una y otra vez durante todos estos años de desarrollo.


Cualquier cosa que se te ocurra dentro de lo que son acciones lógicas la podrás llevar a cabo. ¿Qué no tienes dinero y no sabes como conseguir objetos de valor sin arriesgarte demasiado? Prueba a sumergirte en el mar, si consigues unas cuantas ostras puede que alguna tenga una perla que te saque del apuro. ¿Eres amigo de lo ajeno? Si tienes la suerte de que nadie te ve y sabes abrir cerraduras podrás entrar en muchos lugares y conseguir objetos de los demás para luego venderlos. Si sales al exterior de las ciudades y consigues abatir algún animal exótico podrás vender su carne, aunque no te darán mucho dinero.


Son este tipo de detalles, y muchos más, los que hacen que el juego te meta de lleno en su universo, que te parecerá real y con todo lujo de detalles. Los propios desarrolladores del juego han dicho en alguna entrevista que el énfasis a la hora de crear el mundo de Morrowind lo pusieron en hacer que estuviera vivo, que fuera lógico y real. Los anteriores juegos eran inmensos pero muchas veces tenías la sensación de que algunas cosas estaban puestas al azar o de forma aleatoria simplemente para que los mapas no estuvieran vacíos. Os podemos asegurar que eso no pasa en Morrowind. Cada ciudad, cada camino y cada tumba tienen un motivo. En ningún momento tienes la sensación de estar sobre un mundo aleatorio o repetitivo, y la atención al detalle es inmensa. Hay ciudades que cuentan con su propio sistema de depuración de agua, asociaciones de ladrones y asesinos con su propio código ético, etc. Un sobresaliente para los desarrolladores, ya que en un juego de Rol la ambientación y credibilidad del mundo es la mitad del trabajo.

Tal como sucede en la vida real, tendrás que tomar tus propias decisiones, que irán marcando el transcurso de la vida de tu personaje. Más tarde o más temprano tendrás que unirte a algún gremio, y entonces pasarás a tener gremios enemigos y gente que ya no te ayudará. A cambio podrás usar los servicios de tu gremio, y en algunos casos son ventajosos. Podrás estar apuntado a varios gremios, siempre dentro de una lógica y siempre que no sean enemigos. Y el juego puede ser jugado de varias maneras ya que por ejemplo llevar un mago es algo totalmente distinto de llevar un ladrón, que tendrá que ser mucho más sutil. Literalmente, podrás hacer lo que quieras.


Aspectos técnicos
Los gráficos de Morrowind son impactantes. Es cierto que el juego requiere de una máquina potente para que las cosas vayan fluidas y con suavidad, pero si la tienes, la experiencia vale la pena.


Desde los personajes hasta los monstruos pasando por los edificios y las texturas de todo ello están muy bien resueltos, y te sorprenderá la calidad de la resolución y el detalle que presentan. Los personajes que iremos encontrando tienen todos unos rasgos estilizados, que en algunas ocasiones recuerdan a los elfos de muchas mitologías fantásticas. Quizás lo menos espectacular sea la animación de algunas criaturas, pero lo cierto es que tampoco es mala la animación existente. Como sucede en los juegos de este tipo, las armas y armaduras que vayas escogiendo se representarán con realismo en la pantalla, con lo que enseguida podrás tener un aspecto único y característico. El juego permite la posibilidad (mediante la tecla Tabulador) de jugar desde una perspectiva externa, pero lo más cómodo es la vista en primera persona que hay por defecto.

Otros detalles gráficos del mundo están muy bien resueltos. El agua de los ríos y mares tiene un buen efecto de reflejos y los efectos medioambientales (como una buena tormenta) o el brillo del sol cuando lo miramos directamente, son sobrecogedores y sorprenden de lo bien hechos que están. Los objetos se dibujan bien en la distancia y normalmente no se aprecia el efecto de dibujo de polígonos gracias a poder graduar la distancia de visión y a un ligero difuminado hacia el horizonte. El día y la noche se suceden de forma realística, no solo en los gráficos, sino también en el comportamiento de algunas criaturas. Ten cuidado si pasas la noche cerca de alguna cripta, ya que hay seres como los vampiros que están en su salsa cuando se pone el Sol.


Y si los gráficos te dejan maravillado, tienes que escuchar el sonido. Gracias a la magia de la Audigy con su soporte 5.1 Morrowind se convierte en una experiencia sonora. Las melodías del juego acompañan perfectamente a la acción, cambiando a tonos más marchosos y amenazantes en caso de que estemos luchando, o según la zona del mundo en la que nos encontremos. Entra en una cripta habitada por vampiros o esqueletos y la música cambiará a un sonido como de ventisca que te pondrá extremadamente nervioso.


En los efectos de sonido es en donde se sale el juego. Desde el crepitar del fuego, hasta los pasos de nuestro personaje, pasando por los aullidos de algunas criaturas, todo ello ambienta de forma perfecta la acción y consigue que te metas en el juego. La primera vez que escuchas el sonido de los truenos en una tormenta te das cuenta del detalle sonoro del juego, y de su enorme calidad. Impecable.

Caminando sin parar
Una de las cosas que se te pueden hacer algo tediosas es el hecho de tener que ir caminando a todas partes, pero eso añade realismo al mundo de juego. Puedes conseguir métodos de transporte más cómodos y rápidos, pero cuestan dinero. Al principio tendrás que ir caminando a todas partes hasta que consigas una buena cantidad del elemento más preciado del juego: el dinero.


Si realmente no quieres caminar podrás usar los deslizadores de arena (unas criaturas enormes que vuelan parecidas a las medusas que sirven como transporte) o los barcos, aunque el problema de estos dos medios es que siempre funcionan por unas rutas prefijadas con lo que tendrás que aprender las mejores combinaciones para moverte por el mundo. Si de verdad quieres moverte rápido y con entera libertad tendrás que recurrir a la magia, aunque eso si que te saldrá caro.


Maravilloso sistema de magia
Una de las cosas del juego que merece una mención de honor es el sistema de magia, por su enorme flexibilidad. Como es norma en un juego de Rol el mundo de Morrowind tiene magia de todo tipo a tu disposición. Podrás consumir pociones y elixires que te darán poderes y mejoras durante un tiempo, o podrás leer pergaminos en los que el poder arcano está listo para ser usado. Por no hablar de los cientos de objetos mágicos esparcidos por el mundo, que van desde anillos que te regeneran hasta espadas que matan con un solo golpe o capas que te permitirán pasar desapercibido.

Hasta aquí normal en un juego de Rol de fantasía medieval. Pero lo que no dejará de sorprenderte en Morrowind es como se trata el tema de los hechizos. El juego tiene una gran dama de hechizos de todo tipo (y precio) que van desde sencillos ataques con pequeñas llamaradas hasta tormentas eléctricas pasando por alteraciones como caminar por encima del agua o hacerse invisible.


A lo largo del juego encontrarás magos de todos los colores que por un precio te entrenarán en las habilidades mágicas o te enseñaran un nuevo hechizo para que lo añadas a tu repertorio. Pero donde el juego es verdaderamente flexible es en que si no te acaban de convencer alguno de los hechizos existentes, solo tienes que crear el que te guste.


El juego te permite modificar cualquiera de los hechizos que ya existen, o crearlos desde cero para que se ajusten a la perfección a tus necesidades. Evidentemente crear según que efectos te costará una cantidad desorbitada de dinero. Pero si lo tienes podrás crear por ejemplo explosiones a distancia que devasten unos cuantos barrios de una ciudad con un cráter. La flexibilidad de este sistema es maravillosa y muy práctica.

El editor
No olvidaremos mencionar el editor que se incluye con el propio juego y que se instala conjuntamente. Si bien es un editor sencillo tipo cualquier programa de Windows que te permite crear tus propias aventuras para el juego (o editar las ya existentes), conseguir buenos resultados requerirá de un tiempo elevado de dedicación.


Pasa como con todos los editores. En unos momentos es posible crear una aventura, pero una aventura brillante y bien resuelta requerirá de muchas horas de dedicación.


Esto no os ha de desanimar, porque es uno de los mejores y más sencillos editores de cuantos hemos visto en este tipo de juegos, y es de agradecer que se incluya, con lo que el juego aun gana más en flexibilidad.


Nuestra Opinión
A estas alturas de análisis debería estar claro que Morrowind nos ha impresionado como juego de Rol, y sin ninguna duda creemos que es el mejor juego de Rol que está disponible ahora mismo. Si se tiene un equipo moderno con una buena tarjeta gráfica, jugar a Morrowind se convierte en una experiencia de esas que pasan de vez en cuando con un juego y que engancha de mala manera.


Este es un juego que te tendrá entretenido durante muchas, muchas horas. La estructura del juego es abierta, y podrás hacer lo que desees. Y siempre puedes jugar con otro personaje, con lo que las cosas cambiaran completamente.


Si te gustan los juegos de Rol, y el hecho de que esté en Ingles no supone un gran obstáculo, compra Morrowind. Es tan bueno que no te arrepentirás. Los creadores en Bethesda han puesto el listón muy alto para la competencia. Excelente juego.


Lo bueno
Todo lo que hemos comentado, y por encima de todo como te metes en el juego y lo vives. El mundo lleno de detalles de Morrowind.


Lo peor
Necesitas de un equipo potente para que haya fluidez. Quizás se agradecería poder viajar más rápidamente al principio. Poco más.