Su última producción no es un juego completamente original, pero casi, pues con la primera entrega solo nos mostró una parte del enorme IceBerg de esta aventura histórica. Ahora llega la segunda entrega. Un título que promete atravesar de nuevo las barreras del tiempo y del espacio para llevarnos hasta una mítica época.
La historia desde el principio Adrian Blake es un explorador y geólogo escocés que vive a comienzos del siglo XX y que reparte su vida entre su prometida, Sofía, y sus aventuras por las cuatro esquinas del Mundo. Pero justo en la víspera de su boda, Sofía desaparece miestriosamente.
Convencido de que se trata de una maldición, Adrián se lanza a su búsqueda. Pero exhausto por el cansancio y la fiebre, cae en el coma. Cuando recobra la conciencia, se da cuenta de que ha sido transportado al pasado. Después de explorar Pompeya y encontrar a Sofía justo antes de la erupción del Vesuvio, Adrian es nuevamente transportado por un torbellino, para su desgracia y se despierta, en esta ocasión en las puertas de Jerusalén. El año es 1552. En esta época, después de siglos de guerras y conquistas, Suleimán el Magnífico, jefe de la dinastía otomana, reina sobre el imperio más grande del Mundo. En Jerusalén, la Ciudad Santa, las tres religiones viven en paz. Por voluntad del Emperador, que ha puesto a trabajar a sus mejores arquitectos, Jerusalén se convierte en el corazón viviente de la Tierra Santa.
Es en éste incomparable lugar, donde el rey David construyó el templo, donde predicó Cristo y desde donde el profeta Mahoma ascendió hasta Alá, será donde Adrian Blake, convertido en el emisario y la mano derecha de Suleimán el Magnífico, tendrá que desenmarañar una trama que está poniendo en peligro el equilibrio que han construido las tres religiones. Adrian tendrá que cooperar con los representantes de las tres comunidades para rescatar a la hija del Gobernador.
Así, con localizaciones que van desde el Santo Sepulcro hasta la Cúpula excavada en la Roca, y desde el Muro de las Lamentaciones hasta las minas del rey Salomón, comienza una lucha contra el tiempo en la que se entremezclan mensajes de fraternidad con misteriosas trampas, y donde los roles de cazador y cazado, de adversario y cómplice se desdibujan. A la búsqueda de un relicario religioso robado, que algunos dicen que fue empuñado por Abraham, Adrian se lanza a la búsqueda de la verdad y de Sofía El juego y su sistema Con este increíble argumento se inicia una nueva aventura épica dentro de lo que es el género de la aventura histórica y, por supuesto dentro de lo que es una de las trilogías más elaboradas de los últimos meses. Arxel Tribe vuelve a mezclar en esta segunda entrega el misticismo de una historia de amor con una compleja conspiración y con la historia, tejiendo los hilos de una trama que nos desvelará algunos entresijos más de lo que es la historia de esta trilogía.
El sistema de juego es muy parecido a lo que hemos visto ya en otros títulos. Una ciudad histórica (y que nunca ha dejado de estar de actualidad) y una libertad completa de acciones para conseguir llevar a cabo nuestra misión. Sin embargo, en este Jerusalem parece que nos encontramos con algo completamente diferente, puesto que tres civilizaciones se mezclan y Arxel Tribe ha querido jugar con esto por varios motivos.
Primero, porque de esta manera conocemos un momento de la historia en donde la religión no estaba en guerra entre sí, sino en una perfecta armonía y, segundo, porque esta mezcla de culturas nos lleva a nuevos enigmas, a cada cual más complejo y de los cuales ya nos ha ofrecido muestras en títulos como Ring o Fausto. Por supuesto, y al igual que en los juegos citados, el usuario tendrá una completa libertad para visitar la ciudad, pero también tendrá que tener en cuenta que el tiempo no corre a su favor y que tendremos que pensar que de nosotros dependen muchas cosas de este tiempo, por no decir que nuestra amada sigue desaparecida y aún no sabemos los motivos de su secuestro y de nuestro viaje temporal, aunque en esta segunda entrega podremos descubrir algunos.
Los gráficos y el sonido Si habéis visto Ring o Fausto podréis apreciar el esfuerzo de Arxel en los diseños gráficos y de decorados. Pero para reflejar la calidad que tendrá este juego, hemos de referirnos justo a la anterior entrega del mismo, a Pompeya. Y es que el preciosismo gráfico típico de los juegos de Arxel, también ha de referirse al mimetismo histórico de todo el juego, que reflejará perfectamente esta época.
Además, el usuario podrá descubrir que se ha conseguido una calidad gráfica increíble en el desarrollo de cada uno de los decorados que veremos, desde el gran Templo hasta el muro de las lamentaciones. A todo esto hay que sumar el sonido que, nuevamente, tendrá un gran doblaje por parte de Cryo y, evidentemente, ofrecerá a los usuarios ese toque musical que tan buenos resultados le ha dado a Arxel Tribe.
Conclusiones Jerusalem es una nueva aventura histórica, como lo fue en su momento Pompeya, pero en lugar de dedicarse a ofrecer un bonito envoltorio y un juego nulo con un argumento repetitivo, Arxel Tribe nos ofrece un título fuera de lo común en lo que es el juego, con lo cual podremos hablar de uno de esos títulos únicos.
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